Hacía un viento gélido, en la plaza de Santa Cruz de Zaragoza, frente al Praga, ante un público si no numeroso, sí entusiasta, lo pasamos bien tocando.
Da gusto que te escuchen y aplaudan en un buen club, o en un teatro, o en una plaza en verano, pero lo que verdaderamente llena a los músicos es ver que hay gente capaz de pasar frio por escucharte, nuestro fotógrafo no captó a la gente maravillosa de la que hablo pero, allí estaban, gracias por venir.





