Dicen que hay que tener cuidado con lo que se desea; a veces se cumple. Tengo la inmensa fortuna de que esto me ha sucedido bastantes veces.
Echando la vista atrás, mis primeros recuerdos jazzísticos se remontan al inicio de los años 80 cuando comenzaba el entonces denominado Festival Internacional de Jazz de Zaragoza (la primera edición fue en 1983). Un poco después (1985), en el Festival de San Sebastián, el tremendo directo de Weather Report me impacta de tal manera que creo que aún no me he recuperado. Desde entonces muchos conciertos, muchos discos y algunos amigos han contribuido a moldear mis, por otra parte eclécticos, gustos musicales.
Si hace ahora seis años me hubieran dicho que hoy, octubre de 2009, iba a estar organizando la quinta edición de un ciclo de jazz, no me lo hubiera creído; pero si además me hubieran dicho que el promotor de este ciclo iba a ser un cliente de mi empresa de comunicación y publicidad, bueno… la carcajada hubiera sido grande, grande.
Pero tuve suerte; mi propuesta al gerente del Centro Comercial Los Porches del Audiorama fue aceptada –con alguna reticencia inicial, eh Antonio– y ahora, como decía, los aficionados al jazz de Zaragoza podemos disfrutar con esta isla de calidad en medio del estruendoso océano musical de las Fiestas del Pilar.
Gracias por todo, Antonio; gracias por todo, Chus.
Muchas veces los deseos se cumplen.
José Ramón Mañeru





