Monkayo, arte y producción

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Mar 11th
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El Blues y el Jazz

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Esa voz tan alta, que viene de tan lejos arrancada en cuerpo y alma a las despreciables cadenas de la destrucción de los africanos en Estados Unidos; es un signo; ese aplastante intento de destrucción no lograría impedir que los negros de los Estados Unidos inventaran la única novedad genial del siglo XX: El BLUES y el JAZZ.

Produce gran satisfacción la claridad y sencillez con la que el articulista de Le Monde Diplomatique expresa esta evidencia histórica (Diciembre 2004) cuyo texto en castellano  llegó a mis manos gracias a la amable insistencia de mi amigo Pepe Artero.

La voz del Blues y el Jazz no ha sido acallada a pesar de los muchos intentos realizados por las autoridades correspondientes a lo largo del siglo XX, ni cambiada de color; sólo ha contagiado, ha permitido a hombres y mujeres de cualquier raza identificarse con ella.

Muchos artistas en el siglo XX han podido expresarse en los estilos que integran lo que podríamos llamar música moderna gracias a Skip James, Robert Jonson, Elmore James, Bessie Smith, Chett Baker y un largo etcétera.

En su origen el Blues y el Jazz son expresión de los avatares cotidianos y por tanto fácilmente reconocibles en nuestro propio mundo interior. La propiedad intelectual no preocupa para nada al verdadero bluesman, sí a personajillos como W.C. Handy que pasó a la” historia de las mentiras” como el primer compositor de blues o al menos el que escribió una canción en cuyo título aparece por primera vez la palabra blues.

Lo verdadero, lo importante es expresar fielmente ese mundo interior, en ocasiones atormentado, en un instintivo esfuerzo por no olvidar a la madre, al propio origen; de ahí las voces agudas, preadolescentes típicas del blues, Soul, etc…

Canciones de amor (a veces poco ortodoxo), de lamento o temas sociales sobre un tejido musical de aparente simplicidad dan inmediatez y facilitan la empatía a generaciones como la que en los años 50 pasaba por la adolescencia, empezaba a desconfiar del sueño americano, y rechazando ciertos corsés puritanos, tomó el rock´and roll como mascarón de proa, para navegar en un mar de engaños (el primero dentro del propio rock´and roll) entre amenazas comunistas y promesas de un mundo mejor que iba consolidando la idea de que el dinero da la felicidad. Alguien ha dicho que lo malo no es que el comunismo sea mentira sino que el capitalismo es verdad.

Que el lenguaje del  Blues y el Jazz es fácilmente comprensible y que su mensaje encuentran en nuestro día a día continuas referencias es otra evidencia.
La sencilla autenticidad del blues conecta con las almas que se niegan a ser manipuladas por los “consejos” propios del mercado, y con aquellas que todavía no han llegado a la edad en que el pillaje oportunista plasma modelos, modos y conductas (cadenas de televisión especializadas en vender ¿música? a los adolescentes, chácharas perversas, agresivas y vacías en otras cadenas, cadenas y más cadenas…).

Desde hace unos años los músicos del grupo MONKAYO y de Blues Players Reunion tenemos la oportunidad de vivir todo esto dando conciertos didácticos y vemos los resultados que se obtienen intentando transmitir con la mayor fidelidad y transparencia los mensajes del Jazz y del Blues.

La respuesta nos la dan los niños y niñas de Parla, Manises y muchos otros lugares de la  península, en forma de frases, al término de los conciertos; transcribo algunas de ellas:

“El Blues me libera, el Blues me encanta”.
“El Blues es chulísimo, me gustó mucho”.
“El Blues me sugiere una forma muy bonita de expresarse y desahogarse”.
“El Blues es precioso porque me relaja, me tranquiliza, y me despeja la mente”.
“El Blues es algo más que música”.

Por mi parte será un honor comprender esa voz aguda, sumergirme en esa edad que los bluesman evocan con sus voces, compartir las sensaciones, los pensamientos de los niños y niñas que en  Parla o Manises rechazan los cantos de sirena que abundan en nuestra sociedad, ser aceptado en el coro de los  que han sabido captar la profundidad  del blues y del jazz , porque “las voces agudas del Blues y del Jazz son un asunto grave”.

Salud.